Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags. 6 de julio 2026.- Como era de esperarse, pero todo mundo se negaba a aceptarlo: el sueño se terminó y México, la selección mexicana quedó fuera del Mundial de Futbol 2026.
Y no hay que escatimarle mérito a los jugadores, el estar en casa siempre da una energía extra, pero se terminó.
También se terminó el distractor. Hoy nos damos cuenta que mientras se coreaba el “¿y si si?, que mientras desadaptados pretendían desvelar a los contrarios, golpeaban autos, vandalizaban y asfixiaban gente, mientras celebraban no un triunfo, sino su propia decadencia, México seguía siendo el mismo.
Hoy México entero amanece sin que se hayan ido los problemas de inseguridad, de narcotráfico; sin que las madres buscadoras hayan encontrado a sus hijos, sin que se detenga la galopante cifra de más de 200 mil ejecutados por el crimen organizado.
México despierta de su sueño sin haber podido refrendar el Tratado de Libre Comercio, con la amenaza de una mordaza digital gubernamental a las redes sociales.
Esos goles de la Selección nos unieron, es cierto, pero no habrás más. Lo que sí hay en este país es una democracia pulverizada, un Estado totalitario, pobreza, muerte, violencia. Y con cada “celebración” dimos al mundo nuestra peor cara.
Hoy volvemos a nuestra realidad, una realidad que nunca se fue, pero que fue opacada por el futbol, un distractor social capaz de desviar la atención pública de crisis políticas, económicas o sociales graves, utilizado mundialmente por regímenes autoritarios, como la 4T como «cortina de humo”.

