Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags. 2 de julio 2026.- Todavía no terminaban de saborear ese gran distractor que les dio la Selección Mexicana al pasar a octavos de final, cuando en el narcogobierno de la 4T se les heló la sangre, doblemente.
Primero, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y de la Red de Controls de Delitos Financieros acusó, directamente y sin tapujos, que la red de huachicol que nadie ha podido detener en México es operada por el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Lo más grave es que las ganancias ilícitas por la venta ilícita de combustible son destinadas de manera directa para entregar dinero en efectivo a las campañas políticas de Morena, cuyos integrantes al ganar facilitan desde el gobiern las operaciones del crimen organizado.
Todavía no terminaban de reponerse cuando Donald Trump cumplió su amenaza y determinó no renovar el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el cual si bien se mantendrá vigente otra década es porque así estaba previsto en el acuerdo original y deberá además ser sometido a revisiones anuales, medida que a todas luces genera permanente incertidumbre comercial y empresarial.
A estas alturas a la 4T solo le falta que Estados Unidos venga por Rocha Moya, a quien el gobierno mexicano se ha negado a entregar pese a la existencia de un acuerdo de extradición.
Y es que dicen los que saben que Rocha Moya y sus compinches cargarán los peregrinos en una cómoda celda norteamericana.

