En Aguascalientes estamos llamados a elegir la vida en la familia, la política, la empresa, la escuela: Obispo Juan Espinoza

* Sin el Espíritu Santo la vida pública se reduce a intereses
* Nuestra sociedad busca felicidad en el consumo, el poder o las apariencias, pero la verdadera dicha está en vivir conforme a la voluntad de Dios
* Una sociedad que respeta la ley moral es mas justa
* Cada acto de corrupción, cada mentira, cada engaño, cada acto de violencia tiene consecuencias personales o sociales
* Nuestro país necesita gobernantes con conciencia, empresarios con ética, jóvenes con ideales grandes y comprometidos.
* En México el homicidio no comienza con un arma, sino destruyendo reputaciones en redes sociales
* México necesita políticos que cumplan lo que prometen, la mentira pública destruye la confianza social
Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags. 15 de febrero 2026.- Hoy el Señor nos pregunta si estamos normalizando la violencia y optado por el aborto, si estamos justificando pequeñas corrupciones y nos callamos ante las grandes corrupciones, debilitado la familia y aceptando por capricho la nulidad del matrimonio, si estamos diciendo medias verdades para quedar bien con los demás, externó el Obispo Juan Espinoza Jiménez.
Durante la Homilía que dirigió a los fieles durante la Santa Misa que presidió en la Catedral Basílica de Aguascalientes, recordó que en Aguascalientes, tierra de trabajo y de tradición cristiana, estamos llamados a elegir la vida cada día en la familia, la política, la empresa, la escuela y donde quiera que estemos.
Hoy nuestra sociedad, expuso, busca felicidad en el consumo, el poder o las apariencias, pero la verdadera dicha está en vivir conforme a la voluntad de Dios; una familia que vive los mandamientos es más fuerte y una sociedad que respeta la ley moral es más justa.
Reconoció que en México vivimos una cultura que diluye la responsabilidad personal. Cada acto de corrupción, cada mentira y cada acto de violencia tiene consecuencias personales y sociales, refirió.
Hoy nuestro país, manifestó, necesita más que estrategias, una conversión: se requieren gobernantes con conciencia, empresarios con ética, jóvenes con ideales grandes y comprometidos, pues sin el Espíritu Santo, la vida pública se reduce a intereses.
Monseñor Juan Espinoza recordó que en México el homicidio no comienza con un arma, sino con el desprecio del otro, cuando en redes sociales destruimos reputaciones, cuando en la familia guardamos rencores.

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