* El Obispo no puede callar cuando están matando a los niños, cuando destruyen a la familia ni cuando utilizan a los pobres como carnaza.
* Un gobierno que crea clientes para que voten por ellos paga caro las consecuencias
* La verdadera autoridad existe para servir, no para dominar. Una nación solo puede avanzar cuando protege a las víctimas, a los que sufren
* Cuando una sociedad deja de proteger la vida humana se aparta del proyecto de Dios. Estamos llamados a defender la vida
Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags 31 de mayo 2026.- La verdadera autoridad existe para servir y no para dominar y cuando en cualquier sociedad se debilitan los contrapesos institucionales, cuando se concentra excesivamente el poder o se reduce la participación libre y responsable de los ciudadanos, se corre el riesgo de empobrecer la vida democrática.
Durante la Santa Misa que hoy presidió en el marco de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el Pastor de la Iglesia Católica en la Diócesis expuso que una nación solo puede avanzar cuando se protege a las víctimas, a quienes sufren; cuando se garantiza el estado de Derecho y se promueve una autentica reconciliación fundada en la verdad.
Por el contrario, un gobierno que da todo hace gente poco trabajadora, poco responsable y poco comprometida, en tanto que un gobierno que abre escuelas, crea fuentes de trabajo e impulso para que todos obtengan dignamente lo que necesitan a base de su propio esfuerzo, es un gobierno que sí vale.
Los gobiernos que se valen del clientelismo para que voten por ellos, pagan muy caras las consecuencias en la sociedad. Cuando. Los apoyos sociales se desvinculan de la promoción humana integral o cuando se compromete de manera irresponsable el futuro de las nuevas generaciones.
Reiteró que la Iglesia no anuncia programa político alguno, la Iglesia anuncia a Jesucristo y desde la luz del evangelio ofrece principios morales que iluminan la conciencia de los fieles para que trabajen por una sociedad más justa.
Por otra parte, Monseñor Muñoz Nuñez dejó en claro que cuando una sociedad deja de proteger la vida humana se aparta del proyecto de Dios. Los discípulos de Cristo estamos llamados a defender la vida desde su concepción hasta su muerte natural, promoviendo una autentica cultura de la vida y de la responsabilidad social.

