FNSM es un espacio para promover la convivencia, pero también es foco de excesos, desorden y consumo de todo tipo: Obispo
* Gente viene de muchos lugares a la Feria porque sabe que ahí se dan todos los excesos posibles. Saben que es una ciudad muy católica, de gente que sí acepta a Dios
* A los hidrocálidos nos corresponde dejar entre los visitantes una imagen de gente buena
* Hoy Jesús camina por las calle de Aguascalientes, no lo dejemos pasar de largo, pidámosle se quede con nosotros. En medio de nuestra feria Cristo se hace presente, no se escandaliza de nuestra realidad, sale a nuestro encuentro
* Muchos buscan alegría en caminos equivocados, solo Jesús es el camino
Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags 19 de abril 2026.- Hoy no podemos ignorar que la Feria de San Marcos es un momento de encuentro, alegría, tradición y un espacio donde se fortalece la convivencia familiar, se promueve la cultura, se hace fraternidad y donde mucha gente obtiene el sustento para varios meses, pero también es un espacio de excesos, desorden, ambientes que favorecen el consumo desmedido de alcohol y drogas, expuso el Obispo Juan Espinoza Jiménez.
Durante su Homilia en la Santa Misa que presidió esta mañana en la Catedral de Aguascalientes, Monseñor Juan Espinoza reconoció que mucha gente viene a la feria porque sabe que ahí existen todos los excesos posibles, pero también la gente que viene conoce que los hidrocálidos somos personas buenas, católicas, creyentes y que aceptamos a Dios.
Hoy, dijo, Jesús sigue caminando por las calles de Aguascalientes, se acerca a cada uno de nosotros, nos escucha y nos habla, pero no debemos dejarlo pasar de largo. Al mismo tiempo muchos caminan con el corazón triste, distrayéndose pero sin encontrar alegría ni sentido a su vida.
No nos damos cuenta que Jesús va junto a nosotros y no nada damos cuenta que Jesús camina junto a nosotros, incluso cuando no lo reconocemos.
Cristo no se escandaliza de nuestra realidad ni juzga nuestras acciones, por el contrario, sale a nuestro encuentro con la condición que nos detengamos, escuchemos su palabra y participemos de su Eucaristía, solo así nuestro corazón volverá a arder.

