Mensaje dominical del Padre Gandhi

Muy buenos días mi querida familia.
XIX Domingo ordinario.
Mateo 14, 22-33
Hoy el evangelio dominical uno de mis preferidos. Nos presenta al ser humano que no confia en Dios y un Dios que nunca abandona al Hombre.
Cuántas veces nosotros nos hemos sentido valientes y fuertes para salir solos caminando al encuentro de Dios.
No es difícil ver nuestra vida (barca) sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, o de la vida personal, amenazada desde fuera por toda clase de fuerzas adversas y tentada desde dentro por el miedo y la poca fe
¿Cómo leer este relato evangélico desde la crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar y porque no nuestra propia vida?.
Según el evangelista, “Jesús se acerca a la barca caminando sobre el agua”. Los discípulos no son capaces de reconocerlo en medio de la tormenta y la oscuridad de la noche. Les parece un “fantasma”. El miedo los tiene aterrorizados. Lo único real es aquella fuerte tempestad.
Este es nuestro primer problema. Estamos viviendo la crisis personal, o de la Iglesia contagiándonos unos a otros por el desaliento, miedo y falta de fe. No somos capaces de ver que Jesús se nos está acercando precisamente desde esta fuerte crisis. Nos sentimos más solos e indefensos que nunca.
Jesús les dice tres palabras: “Ánimo. Soy yo. No teman ”. Solo Jesús les puede hablar así. Pero sus oídos solo oyen el estruendo de las olas y la fuerza del viento.
Este es también nuestro error. Si no escuchamos la invitación de Jesús a poner en él nuestra confianza incondicional, ¿a quién acudiremos?
Pedro siente un impulso interior y sostenido por la llamada de Jesús, salta de la barca y “se dirige hacia Jesús andando sobre las aguas”. Así hemos de aprender hoy a caminar hacia Jesús en medio de la crisis: apoyándonos, no en el poder, el prestigio y las seguridades, sino en el deseo de encontrarnos con Jesús en medio de la oscuridad y las incertidumbres de estos tiempos.
También nosotros podemos vacilar y hundirnos como Pedro. Pero lo mismo que él, podemos experimentar que Jesús extiende su mano y nos salva mientras nos dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudas?”.
¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué no estamos aprendiendo apenas nada nuevo de la crisis? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para “sobrevivir”, sin aprender a caminar con fe renovada?.
Esta crisis no es el final de la fe cristiana. Es la purificación que necesitamos para liberarnos de intereses mundanos, triunfalismos engañosos y deformaciones que nos han ido alejando de Jesús a lo largo de los siglos. Él está actuando en esta crisis. Él nos está conduciendo hacia una vida más evangélica.
Reavivemos nuestra confianza en Jesús. No tengamos miedo.
Buona Domenica Dell Signore. Dio con noi.

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