* El resentimiento enferma el corazón. Guardar rencor es como beber veneno esperando que la otra persona muera
* Aprendamos de Jesús: ante tantas ofensas y agresiones, Él solo pidió al Padre: “perdónalos porque no saben lo que hacen”
* Perdonar no significa justificar al mal, no significa abandonar la justicia, permitir abusos, olvidar a las víctimas. Perdonar es renunciar al odio y a la venganza. Una cultura de reconciliación no es una cultura de silencio ante el mal
* Vivimos tiempos en que la polarización se ha convertido en una tentación permanente. Con facilidad clasificamos a las personas, la crítica se transforma en insulto, la discusión termina en odio, la conciencia social se rompe y se degenera
Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags. 13 de septiembre 2026.- Ante la cercanía de la conmemoración del aniversario de la lucha de independencia en nuestro país, el obispo Juan Espinoza Jiménez pidió a los fieles elevar a Dios una oración para que conceda a México la libertad verdadera: la libertad del odio, del resentimiento, de la violencia y de la división, porque un México reconciliado será un México más fuerte. Mexico no necesita más odio necesita reconciliación.
Durante su Homilía en la Santa Misa que presidió este domingo en la Catedral de Aguascalientes, el Pastor de la Diócesis recordó que el resentimiento enferma el corazón y que guardar rencor es como beber veneno esperando que la otra persona muera, nos envenena por dentro, nos quita el sueño, arruina la convivencia y empaña nuestra oración.
Monseñor Espinoza Jiménez expuso no obstante que perdonad no significa aprobar el mal ni abandonar la justicia, permitir abusos o abandonar a las víctimas, sino abandonar el odio y la venganza, dejando espacio para que Dios transforme el corazón y para que la justicia busque camino.
Hoy vivimos tiempos donde la polarización se ha convertido en una tentación permanente, donde con demasiada facilidad clasificamos a las personas, donde las diferencias se convierte en enemistad, la crítica se transforma en insulto, la discusión termina en odio y la convivencia social se rompe y degenera.
México no necesita más odio, necesita reconciliación, sin que renunciemos a nuestras convicciones, sin que callemos ante la injusticia ni confundir el bien con el mal o tampoco que no podamos disentir ni pensar diferente.
Una sociedad Cristiana, refirió, necesita hombres y mujeres capaces de perdonar, de reconciliarse y que no quieran aniquilar a sus enemigos.

