* Debemos parecernos a Él, que vino a servir y a entregar su vida
* Cuando un sacerdote pierde a Cristo como centro, corre el riesgo de perder también el sentido de su sacerdocio, dice al presbiterio reunido en Catedral
* Habrá días luminosos y otros de cansancio, pero el sacerdote no vive de sus éxitos, vive de la fidelidad a Dios, Cristo tiene que ser nuestra plenitud, no el éxito pastoral, no los reconocimientos, cargos, responsabilidades o las aceptación de la gente, sino solamente Cristo
Por Mario Luis Ramos Rocha
Aguascalientes, Ags 15 de agosto 2026.- El sacerdote no ha sido llamado a ser servido sino a servir; no a buscar protagonismos ni aplausos, sino a hacer presente a Cristo, dejó en claro el Obispo Juan Espinoza Jiménez, al presidir la Santa Misa Pontifical, con la presencia de todo el presbiterio de la Diócesis de Aguascalientes, realizada en el marco de las festividades en honor a Nuestra Señora de la Asunción.
Durante su Homilía, Monseñor Espinoza Jiménez puntualizó que, cuando un sacerdote pierde a cristo como centro, corre el riesgo de perder también el sentido de su sacerdocio, pero cuando Cristo vuelve a ocupar el centro, las dificultades se convierten en ofrenda y el servicio se transforma en camino de santidad.
Recordó a los sacerdotes ahí reunidos que habrá días luminosos y habrá otros de cansancio; frutos visibles y momentos donde parecerá que su trabajo no da resultados, pero el sacerdote no vive de sus éxitos, sino de la fidelidad a Dios.
Cristo tiene que ser su plenitud, no el éxito pastoral, no los reconocimientos, no los cargos o responsabilidades, no la aceptación de la gente o los frutos visibles de su ministerio, sino solamente Cristo.
Los sacerdotes, abundó, fueron llamados porque Él los amó; fueron ordenados para configurarse con Él; celebran la Eucaristía para hacer presente su entrega al mundo; perdonan en su nombre; predican su palabra, sirven a su pueblo y al final de la vida Él mismo será su recompensa.

